El día después: Cuba sin Fidel Castro

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La muerte del líder cubano plantea una incógnita que no se reduce a qué sucederá en la isla: la asunción de Donald Trump el próximo 20 de enero de 2017 en la Casa Blanca es el factor externo más importante

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Fue raro haber leído en Wikipedia la fecha final: 25 de noviembre de 2016.

Tantas veces antes se había corrido el rumor. Tantas veces antes se había llenado la Calle 8, corazón de la Pequeña Habana en Miami, con gente que comía pastelitos de guayaba del restaurante y panadería Versailles mientras vivaba su muerte, que esta vez, cuando se anunció que Fidel Castroya no estaba en este mundo y resultó cierto, causó una suerte de asombro. Aunque el viejo guerrillero tuviera ya 90 años. Aunque sufriera los achaques de la edad y la enfermedad que lo sacó del poder en 2006.

Lo dijo muchas veces y lo escribió en sus memorias: “El día que de verdad me muera, nadie lo va a creer”.

Acaso la diferencia central entre aquellos simulacros y esta realidad sea que los cubanos en la isla y en la diáspora ayer comenzaron a vivir, sin metáfora, el día después de la muerte de Fidel Castro.

“Si esto hubiera sucedido hace diez años, habría sido una alteración enorme: un sismo emocional, político y económico”, dijo Ted Henken, profesor de Baruch College (City University of New York) y especialista en Cuba. “Pero hubo diez años para preparar la transición muy suave y eficazmente bajo Raúl Castro. Probablemente más importante que la muerte de Fidel Castro ahora sea la transición de su hermano, cuando deje de ser presidente en 2018″.

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El día después parece entonces la suave noche en que se extinguió un símbolo, o mejor, pasó de símbolo activo —”No necesitamos que el imperio nos regale nada”, escribió tras la visita histórica del presidente estadounidense Barack Obama— a estampa laica.

“En el plano psicológico es una conmoción para los cubanos a los dos lados del estrecho de la Florida”, agregó Henken, autor del blog El Yuma —nombre que los cubanos dan a los estadounidenses, en lugar del despectivo gringo—, una bitácora detallada de la vida y la cultura cubanas.

El día después parece entonces otro recordatorio de que la historia no se terminó con la globalización, tras caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética: se mostró viva y desafiante en el Brexit y en el voto por Donald Trump, y ahora en la reducción a cenizas —”Pronto seré ya como todos los demás”, dijo al cerrar el 7º Congreso del Partido Comunista. “A todos nos llegará nuestro turno”— de uno de los líderes políticos más duraderos e impactantes del siglo XX, una figura siempre y para siempre polémica.

Fuente: infobae.com